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martes, 15 de mayo de 2012

CALABOZO DE UN N,N,



   Años difíciles, años sin pausa. El pensamiento volaba más rápido que la luz, y las manos temblaban en la escritura. Corriendo de aquí para allá, parecía que el tiempo apretaba en su pecho.
     Largas noches de espera, largas noches de angustias. No era fácil. Su interior quería vivir otra historia, pero no lo dejaban.
     Llantos interminables, por un no se qué, dejándolo extasiado. Largas y mentirosas páginas, aparecían en los diarios. Sería para él, o solamente una metáfora.
     Recordando una niñez muy lejana, se dormía vestido. Las caricias de su madre quedaron por el camino, y los sabios consejos de su padre, aún rechinan en sus oídos.
     La maestra de primer grado, sabia enseñanza. Sus compañeros de clase aún quedan en sus recuerdos.-
     Casa de ladrillos sin revoque, un patio grande con abundantes arbustos, la sonrisa franca de la vecina, eran aquellas simples cosas grabadas en el inconciente.
    Ya era tarde. Su vida estaba marcada para otro camino.
     Aquella fatídica tarde de un cruel invierno,  lo llevaron. Pocas ropas, casi desnudo, con un corazón destrozado, llegó aquel horrible lugar que nunca olvidará.
    Aquellas lúgubres paredes dejaban escuchar entre sus rajaduras, quejidos, gritos y viejas historias jamás contadas.
   Un camastro apenas cubierto por una rotosa cobija de quien sabe, daban la triste realidad del lugar. Una lamparilla cargada de telas de arañas, pedía permiso para semi alumbrar aquella gayola, cargada de sufrimientos.
   En una esquina, un marco sin vidrios y figura alguna. En la otra esquina una maltratada palangana de un viejo enlozado, que en algún momento quiso ser blanca; apoyada sobre un defectuoso banquito de madera, visitado en muchas oportunidades por la polilla.
   Bajo sus pies, si lo podemos llamar piso, trozos desarticulados de un pasado lejano de ladrillos de campo.
  Qué noche por favor. Ruidos y silencios, quejas y silencios, voces y silencios.
  Imposible conciliar el sueño, cuando un curioso ratoncito observaba todos sus movimientos. Lógicamente era nuevo para él.
  Al entrar la noche el molesto y desagradable chirriar de las puertas, que seguramente eran de sus eventuales compañeros de esta travesía, sin un destino cierto; taladraban su mente una y otra vez.
   El sabía muy bien que en este viaje nadie lo acompañaba. Su madre a pocos meses de fallecer, su padre un drogadicto perdido y su única hermana jamás se interesó de su situación.
   Por ser la primera noche muchas emociones. En la madrugada un señor con voz tosca y risa burlona, se presenta junto a él. Se miran, se observan, ninguno de los dos baja la mirada. A lo lejos parece escuchar una voz conocida, no identificable.
   Aquel señor se retira y trata de conciliar el sueño. Su mente perturbada solo formaba imágenes geométricas, que no coincidían entre sí.
    Nadie imagina lo que aquel buen hombre estaba pasando. Por momentos se desconocía a si mismo, sentía que se desdoblaba su personalidad, que estaba en el cuerpo de otra persona.
   Cuando logra descansar su mente, golpes y gritos anunciaban que comenzaba un nuevo día. El sol nunca lo encontró. Camina por un largo pasillo, que parecía el fin del mundo. Quería probar bocado, pero no podía. Un nudo aprieta su garganta y una voz interior que pide justicia.
   Rodeado de rostros desconocidos, su mente comienza a fabricar la más macabra de sus pesadillas. Los mira, y en cada uno de ellos encuentra el destino que el mismo se imagina; muerte, soledad, angustia, sufrimiento, y el no ser comprendido.
  Cada noche, cada instante, ese misterioso refugio lo agobia más. Los días largos y las noches interminables. Solamente le espera la soledad.
   Las pesadillas, la voz de la madre que según él lo llama, el deseo de tener la palabra de su padre, y aquella hermana que siempre estuvo ausente, le diera un abrazo.
   El almanaque se había borrado de su vida. Todos los días eran iguales. Su barba crece junto a su pelo. Cuando tiene momentos de lucidez, piensa que tanto mal habrá hecho, que no recibía ni unas líneas de sus viejos amigos de correrías.-
   Un día como de limosna, un viejo pantalón y una desdibujada camisa, le tiran junto a su cama. Para él era una bendición, ya sus primeras ropas estaban totalmente estropeadas, e imposibles de continuar en su cuerpo.
  A los pocos días llega a sus manos una diminuta esquela. Temblaba, lloraba y tenía miedo de comenzar a leerla.- Todo aquello quedó a un lado y con mucha ansiedad abre aquel papelucho. Lo lee despacio, lo vuelve a leer, y quebrado en llanto lo hace pedacitos. Su única hermana había muerto.
   Van pasando los meses, talvez los años, y una tarde como por arte de magia, escucha una voz, que le informa que tiene visitas.-
  Camina lento, con mucha dificultad, para llegar al encuentro que le habían anunciado. Su barba muy larga, teñida de blanco, lo hacía irreconocible.
  Pero en aquel banco junto a una ventana, había un hombre. Su padre.
  Un abrazo interminable, caricias, besos, muy pocas palabras. Sus manos entrelazadas no se desprendían. Muchas noches, muchos años esperando este casi imposible encuentro.-
   Pero lo bueno dura poco. Ese hombre debió retirarse.-
   Una luz de esperanza llegó a su vida, y ahora pensaba que no estaba solo. Que seguramente en cualquier momento volvería a verlo.
   A partir de ese día, su persona cambió. Se corta la barba y el pelo. Se baña y quiero comenzar a leer noticias de un mundo exterior, que hace tanto tiempo que lo ignora.
    Su mirada vuelve a tener luz, y un poquito de esperanza comienza hacer casilla en su corazón.
     Su padre había fallecido hacía varios meses, pero él nunca se había enterado.
    Los días fueron más cortos, las noches deseadas para un sueño reparador, y el deseo de seguir viviendo.-
   No siempre nuestro calabozo debe ser de material, muchas veces nos encerrados en nosotros mismos, y una breve, pero enriquecedora visita nos abre el corazón.-

sábado, 7 de enero de 2012

MUSEO HISTÓRICO REGIONAL Y DE LA AGRICULTURA

El Centro de Interpretación LACAN GUAZU(arroyo ancho), tiene a su cargo el Museo Histórico Regional y de la Agricultura de la ciudad de Dolores (URUGUAY). Hoy el destino me puso al frente de este Centro de Interpretación en la calidad de presidente, y me siento en la obligación de comunicarles a mis visitantes. Con ideas renovadoras para este 2012, pretendemos hacer "Un museo integrado a la comunidad". Exposiciones temporales y permanentes; cursos, talleres y seminarios; conciertos, obras de teatro y danza; presentación de libros y conferencias; una amplia biblioteca, a dispoción de toda la comunidad.
  Tenemos el espacio físico, valores humanos que aportan sus conocimientos, pero nos faltan muchas cosas.
 Entre ellas: cañón proyector y pantala, computadora portátil, equipos de amplificación, mobiliario acorde a las necesidades y libros que se incorporen a la biblioteca.-
  Además es la única institución dedicada a difundir cultura a nuestra población y zonas de influencia.-
Es por eso que todo material que nos llegue, es bien recibido.- Aquellos que deseen colaborar pueden enviar su colaboración a mi nombre y dirección:
  Mario SANTELLAN  D'ANDREA
  Elena L. de Bertullo 1115 - CP 75100
  Dolores- URUGUAY
  Contacto: marsant@adinet.com.uy

martes, 29 de noviembre de 2011

DOLORES, su música y los protagonistas

“DOLORES, su música y los protagonistas”

    En la historia de la vida social de una ciudad, no  falta la música, y con ella sus protagonistas “los músicos”,
 Hoy con la edición de este libro, se intenta recopilar la música y sus ejecutores en todos sus géneros: bandas, coros, conjuntos corales, murgas, agrupaciones carnavaleras, grupos musicales en general, folklore, música ciudadana (típica), grupos musicales en general, maestros y profesores de música, bailes en el recuerdo, fotos de antes y un variado resumen de amigos memoriosos que aportaron sus recuerdos.
  ¿Quién no tuvo o tiene un amigo, familiar o conocido que participó en estos géneros musicales?
  Seguramente cada lector, buscará en sus recuerdos momentos en los que por diferentes circunstancias escuchó una melodía.
   Las fotos hacen que afloren a nuestra memoria,  los tradicionales bailes y reuniones familiares de nuestra sociedad.
   Con este trabajo se pretende hacer conocer  algo de lo pasado y lo actual, que marcan una identidad que no debemos perder.

A los interesados por este libro, comunicarse con Mario SANTELLÁN   D’ANDREA, en López de Bertullo 1115 de la ciudad de Dolores o por los teléfonos 45342107 y  099534024, para su compra o reserva.
Correo electrónico: marsant@adinet.com.uy

martes, 8 de noviembre de 2011

HOLA, ¿QUIÉN LLAMA?, DEJE SU MENSAJE

        La luna jugueteaba con las nubes picaronas, y el curioso perro Merlín, de Doña Pepa se dedicaba a torear al gato de la vecina Rosita.
  Todo indicaba que ella tendría un sueño reparador, sin sobresaltos, y lleno de bonitos recuerdos, que le habían quedado pendientes en la noche anterior.
   Los gritos frenéticos del gato de la vecina, despertó a su dueña, que sin dudar un instante, comenzó a lanzarle al perro Merlín lo que tuviera a su alcance.
   Era media noche. Don José que ya llevaba más de dos horas de sueño, interviene de mediador en el altercado vecinal.
   ¡Deben llamar a la policía! Indicaba la vecina Margarita, cuando un proyectil golpeó su techo, por la mala puntería de la dueña del gato.
   Don Pancho, un viejo vecino de la media cuadra, no podía creer que dos insignificantes animalitos causaran tanto revuelo.-
   Doña Juana, la costurera, estaba levantada escuchando como siempre la audición de radio. ¡Esos gritos no me dejan concentrar! “Llamaré a la radio para que la audiencia dé una solución”.
   Inmediatamente media población participaba del conflicto vecinal.
   González un sereno de la Terminal, dijo –“Yo opino, que son sus dueños quienes deben resolver este problema”
  Matilde, que estaba de guardia en el hospital, opinaba que la policía debía intervenir.-
   Patricia, una joven estudiante, le parecía que se le diera intervención a la Sociedad protectora de animales”.
   Un grupo de chicos que preparaban sus maletas para una excursión estudiantil, decidieron ir todos al barrio para calmar a esos animalitos.-
   Seguía sonando el teléfono en la radio, y al aire se escuchaban innumerables planteamientos y variadas soluciones al problema.-
   Todo hacía pensar que estas dos vecinas estarían tomadas de sus cabellos, y a golpes de puños resolverían este altercado de sus mascotas.
   Una vecina del hospital, llama a la guardia, para que se haga presente en el lugar, por si algunas de las dos señoras estaban heridas.-
    Entre tanto un policía que hacía la recorrida de rutina, escuchaba por su auricular,  los pedidos de auxilio de una población.
  El único que siguió escuchando el programa fue don Braulio, quien sacaba sus propias conclusiones: ¿Esto será cierto?.Tal vez esta noche  comenzara un nuevo programa de ficción.
   Se acerca al teléfono e intenta llamar al programa. Le da ocupado. Intenta nuevamente y sigue ocupado. ¡Qué increíble! ¡Cómo charla la gente por la noche.!
   La preocupación sigue en aumento, primero por el destino del perro y el gato, y segundo ver como sería el encuentro de aquellas dos conocidas vecinas.
  Desde los barrios más alejados estaban enganchados con el problemático conflicto, gracias que sus inquietudes se podían oír gracias a un medio de comunicación.-
  La prima hermana de Rosita, decía que era un gato mimoso, y que el terrible Merlín, lo tenía acosado.
  Todo un drama para la señora del carnicero, que se lo había regalado desde muy pequeño, apenas abría los ojos.
   El policía que había escuchado por la radio semejante revuelo, concurre a la seccional más próxima, para pedir apoyo.
   Del hospital sale una ambulancia con la sirena abierta para llegar más pronto, y socorrer a las vecinas heridas.
   Ya estaban enteradas las damas de la Asociación  protectora de  animales, y estaban en contacto para tomar una decisión.-
   El teléfono de la radio sigue ocupado, pero la responsable del programa llama a la solidaridad, para concurrir al domicilio de los damnificados.-
   Era la una de la madrugada. En pocos minutos más un grupo de personas muy importante, la policía, la ambulancia, los jóvenes estudiantes y las damas de la asociación llegan al lugar.-
   Sin organizar el rescate, impetuosamente ingresan al patio lindero de ambas vecinas.-
   ¡Sorpresa!. El gato jugaba con el perro Merlín, ¿Y las vecinas?
  A pocos metros de donde jugaban estas fieles mascotas, bajo un corredor y sentadas junto a una mesa, estaban Pepa y Rosita.-
  Más sorpresa aún cuando escuchan que había una radio encendida.-
  La policía les pregunta: ¿Qué está pasando aquí? La respuesta no se dejó esperar y doña Pepa dijo: “Aquí nada mi comisario, pero parece, según el programa de medianoche, que en un barrio de esta ciudad, hay una soberbia trifulca de vecinos por culpa de unas mascotitas”.
  

  

lunes, 5 de septiembre de 2011

DOLORES, historia y evolución de sus construcciones

              Estimado amigo:

  Ya está a la venta mi tercer libro que se titula Dolores, historia y evolución de sus construcciones”.
  En el mismo hago un recorrido por nuestra ciudad, desde su fundación (1801) hasta nuestros días. En esta recopilación fotográfica, con más de 450 fotos y datos de interés,  encontrarán la más variada información sobre constructores, logos, fachadas, materiales  utilizados, zaguanes antiguos, revestimientos, balcones, etc.
 Edificios declarados “Monumento Histórico Nacional”, estatuas, bustos, placas nominativas y una amplia recopilación de los antecedentes de las construcciones de nuestra ciudad.-
 Esta historia está clasificada por períodos: Primero: Historia de viejas y queridas construcciones que hemos perdido, pero quedan en la memoria fotográfica. Segundo: 1852 a 1901; Tercero: 1902 a 1960 y Cuarto: 1961 a nuestros días.
   Está a vuestras órdenes, por un costo de $  280.-  que podrán retirarlo en mi domicilio: Bertullo 1115 de la ciudad de Dolores; podrán reservarlo por este medio ó por los teléfonos 45342107 y 099534024.-

  Muy pronto también estará editado, el cuarto libro “Dolores, su música y los protagonistas. Recibirán información.-

    Saludo a Ud/s. muy atte.

    Mario SANTELLAN  D’ANDREA

sábado, 28 de mayo de 2011

DON BRAULIO

       Desde muy pequeño dedicado a las tareas del campo, nunca supo de juegos infantiles, e inclusive nunca fue a la escuela.- Sus padres Don Jacinto y Doña Juana, hicieron de él un peón de campo de ley.-
  En su niñez cuidaba la lechera mimosa del patrón, le daba de comer a las gallinas, juntaba sus huevos, barría los galpones, y participaba en la cocina de la peonada, de las largas charlas mañaneras, y escuchaba cuentos y anécdotas, que allí se decían.-
 Nunca levantó su mirada cuando el patrón le daba una orden, o le pedía que le ensillara el caballo tordillo, que solamente lo usaba los domingos para venir al pueblo.-
  Así pasaban los años, hasta que ya mozo, las tareas se hicieron más complejas, y dedicado de sol a sol, cumplía sin chistar las órdenes del capataz, o los consejos de sus padres.-
  Quien no lo vio domar un potro, carnear una oveja, marcar el ganado, participar en la yerra, y porque no, abrir surcos con el arado de mancera.-
   En las noches de luna, bajo el viejo ombú, pensativo, y con los ojos puestos en el horizonte, trataba talvez de recordar sus años jóvenes, cuando el amor, no golpeó en su puerta, ni tuvo la oportunidad de tener su propia familia.-
   Con el pucho en la boca, el cuchillo en la cintura, montado en su querido zaino, recorría el establecimiento pasando revista a un presente, que solo tenía recuerdos.- Cuando niño, la estancia se llenaba de vecinos, amigos de la familia, parientes, caminantes, hoy solo quedan unos pocos peones, ya viejos como él.
  Los viejos patrones murieron, y quedan sus hijos, pero no es igual.- El trato amable y cariñoso de Doña Petrona, la esposa del patrón, pasó a gestos duros y caprichosos, de una mocosa que llegó a la estancia.- ¡Claro era la esposa del nuevo patrón!.-
  Don Braulio, de ojos penetrantes, mirada sencilla, con el paso del tiempo sobre sus hombros, hoy solo es una leyenda.- Pero como no recordar sus años de tropero, de charlas y jugadas de truco en el bar mas cercano.-
  La jubilación para un viejo peón de campo, era toda una ofensa ¿Como ya no sirvo más, estorbo, me echan de la estancia, quien ocupará mi lugar?
  Ya no existe más el viejo arado, hoy la nueva maquinaria, llega al campo. Como ordeñar a mano, la máquina sustituye al hombre. Hacer leña, hacha en mano, era toda una sabiduría, hoy la motosierra cumple esa función.- Aquel ombú que tantos años, que le dio sombra en la horas de mayor calor, hoy lo cortaron para ampliar el área de siembra.-
  Como fue cambiando la vida del gauchito Braulio.- Hoy ya con más de 80 años, solo piensa en dar algún consejo, si algún joven por casualidad se lo pide, o necesita de su experiencia para curar de bicheras a las ovejas, o una vaca va a tener cría, ó no llega a tiempo el veterinario.  En fin, solo queda esperar, que el señor lo llame, y pueda volver a ver a sus padres, aquellos viejos patrones, compañeros de fogón, y de esa forma sentirse en familia.-

martes, 29 de marzo de 2011

LA ESTRAÑA PASAJERA

   Era una mañana fría de fines de otoño. Tomé mi equipaje y me dirigí velozmente a la estación. Al llegar veo frente a mi, un majestuoso ferrocarril,  pronto para partir. Sería mi viaje de bautismo, en semejante mole móvil, por esos diminutos rieles inertes y llenos de historias. Observo mi boleto, comprobando que mi destino estÁ marcado para el vagón número dos. Decidido a comenzar el viaje, subo lentamente la escalerilla, ubicándome en un asiento junto a la ventanilla. Desde allí si el tiempo me lo permite, me deleitaré con los diferentes tonos de verdes de nuestros campos.
   El sonido del silbato de la locomotora, me indica que en pocos minutos más comenzaré mi peregrinar, en esta nueva loca aventurera que he decidido realizar.
  Cómodamente sentado observo el pasillo del vagón. Sin apuro y como buscando un lugar seguro, se acerca una coqueta anciana. Amablemente pide permiso sentándose a mi lado. ¡Su rostro me era familiar! Abre lentamente su cartera, retirando un pequeño libro de tapas rojas, envejecido por los años de buen uso. Luego como sincronizada por la experiencia, sus lentes y un delicado pañuelo de mano. Su silencio y la lectura fueron su compañía por más de una hora. Me mira con una ternura de madre, se levanta del asiento caminando en dirección del gabinete higiénico. Cuando regresa retira de su equipaje una antiquísima Biblia, que la acompaña en sus manos hasta el final del trayecto. Su mirada refleja un pasado lleno de exquisitos recuerdos. Una rara sensación siente  mi pecho. ¿Quién estaría a mi lado?
   El viaje continúa en silencio, solamente miradas entrecortadas, acompañadas de sonrisas fugases. El guarda nos comunica que faltan pocos minutos para llegar a nuestro destino. Nuevamente abre su cartera, buscando afanosamente una libretita de apuntes y  lápiz. Escribe y suspira.
   Nos bajamos en el andén de la estación, y antes de retirarse me agradece la compañía entregándome una simple esquela. Rápidamente se me pierde entre la gente. Tembloroso, con miedo, leo. “Siembre debes recordar a quien con amor y paciencia te enseñó las primeras letras”. Como un niño desconsolado irrumpí en llanto, decidiendo regresar en el próximo tren.