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martes, 15 de febrero de 2011

HAY BAILE EN EL RANCHO DE PERICO


       Como todos lo sábados a última hora de la tarde, se hará el baile popular en el rancho del viejo “Perico”.-
   En una chacrita muy cerca del pueblo, el viejo Perico reunía a sus amigos y conocidos al patio de tierra de su casa, rodeada de paraísos, a bailar y a divertirse como todas las semanas.-
   Los músicos preparados desde temprano, hacían sonar sus instrumentos, que por su continuo uso y por la tierra que se levantaba en el patio, no se sabía de que colores eran.-
   El acordeón de dos hileras del sobrino de Perico de sobrenombre el “enano”, las guitarras de Manuel y del pardo Flores.-
   En un rincón del rancho la Tomaza prepara las tortas fritas, y debe cuidarse muy bien del gato, porque cuando menos piensa sale con alguna disparando.-
   Como un ceremonial parado en la tranquera, el viejo “Perico” saluda y da la bienvenida a los bailanteros.-
   Los primeros en llegar como todos los sábados, son Don Serafín con su compañera Ramona.- Dejan su caballo atado al palenque de la entrada del rancho, pidiendo  una caña para preparar sus tabas, como el dice Don Serafín.
   La llegada de la renga Flora fue toda una algarabía, por su condición de reina del baile.   El Pocho, la Zoila, Don Pedro, los hermanos Rodríguez, la rubia Soledad, y la infaltable gorda Pereira.-
   Se prepara la pista regándose con un poco de agua, y se le pasa una rama de paraíso para dejarla más pareja.- No olvidemos que en la misma, las alpargatas sacarán chispa y harán volar bien lejos la tierrita.-
   Prontos los músicos dan por iniciado el baile con una polka bien picada,  siguiendo luego con una serie de rancheras, que se luce el más turro.-
  Se llena la pista dando lugar a empujones y pisotones.- “Quien me pisó” grita la renga Flora, y sin mediar palabras le dio una patada a Pocho que estaba al lado de ella.-
   Sigue el baile  llegando la hora del descanso.- La fuente de tortas fritas se pasea por toda la pista, y Doña Tomaza sigue amasando sin parar.-
   Para continuar hubo necesidad de prender el farol a kerosén, ya que la noche sorprendió a los bailadores.-
  Don Pedro les pide a los músicos que comiencen con una ranchera con relaciones, y todos se disputan sacar a la gorda Pereira.-
   Se cumplen los deseos de Don Pedro y se formaliza la ranchera.- En el medio del baile hay una pequeña discusión pero no llega a mayores, porque de inmediato procede el milico Fernández, que con sus botas bien brillantes y su sable observaba la situación.-
   Nunca pasaba nada en esos bailes, pero el milico Fernández siempre estaba, porque sabía que de garrón comería tortas fritas y tomaría caña.-
   La gorda Pereira cansada se sienta en el suelo, la renga Flora recostada a un paraíso, la rubia Soledad y Zoila se dirigen a la letrina, y la pista queda sin damas.-
   “Que pasa” grita  Pocho, “nos quedamos sin compañeras, o esperan  un valsecito criollo”.
   Los músicos un poco cansados piden un respiro.- “Bueno, bueno” dice don Perico, “yo creo que por hoy es suficiente”.-
   De a poco el silencio de la música, y la retirada de los bailanteros. El rancho del viejo Perico esperará  hasta el próximo sábado, para llenar de risas, cuentos, y porque no peleas, la pista de tierra mojada escenario tradicional de la barriada.-

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