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viernes, 14 de enero de 2011

NIÑO POBRE

La vida te conoció descalzo, luchando con tu pobreza
sin la figura paterna, vivir toda una proeza
No conociste juguetes, el trabajo fue tu refugio
solo caricias extrañas, llegaban de ves en cuando
Jamás un solo reproche, cuando comenzaba el día
hay que traer alimento, la mesa estaba vacía
Cuando llegaba la noche, solo la cama veías
el cansancio era tan grande, que de sueño te morías
Mirabas en tu barriada, niños llenos de risas
en cambio tú trabajabas añorando una sonrisa
Seguro que aquel recuerdo te acompañó en tu vida
cada noche, cada día, en tu memoria vivía
Como olvidar, las únicas alpargatitas
que a la escuela llevabas
pero luego las guardabas, el miedo paralizaba
No conociste domingos, feriados ni tu cumpleaños
ni un solo regalito recibiste en tus mandados
Un pan era un tesoro, corriendo llevarlo a casa
pocas monedas hoy traje, pero comida sobraba
El recuerdo de tu madre, lo llevaste bien guardado
cuando llegaste a mayor, eras feliz a su lado
Con honestidad y trabajo, lograste buenos amigos
recibiendo aquel amor, que creías haber perdido
 Cuando de noche te acuestas, y piensas en tu niñez
das gracias a esa madre, que te enseñó a vivir

CHARLAS DE CALABOZO

      En una pequeña comisaría de pueblo, estaban cumpliendo sus condenas dos conocidos mal vivientes de la región. Dicho lugar estaba custodiado por un rudo encargado y dos agentes de no muy buena reputación. Por las noches en el apestoso calabozo de cuatro por cuatro, jugaban a las cartas los convictos con los agentes del orden. Juan el reo más veterano, le daba consejos a Pascual un joven e inexperto  ladrón. Alto, flaco, de ojos marrones, y con mucha imaginación, escuchaba con atención las lecciones de Juan. –“Debes buscar el momento justo, para entrar en esa casa. Sus dueños dos ancianos casi sordos, duermen en una piecita del fondo, pero guardan la pensión, en un armario de la cocina.” – “Pero ¿qué hago con el perro, que parece no tener amigos?” – “No te preocupes está viejo y es de reacciones lentas”. La jugada de cartas continuaba y los agentes fumaban y tomaban mate con los presos. “En fin” dijo Pascual, “-¿no será mejor la provisión del gordo de la esquina?, después de las diez de la noche queda sola, y he visto que la puerta del fondo, es pan comido”- “- Esa la dejaremos para más adelante, en la fecha justa, más sobre fin de mes” – “¡Que macana muchacho!”, decía Juan “-Me dijeron que la panadera recibió una herencia,…pero nosotros aquí adentro”.
  Uno de los agentes con el pucho en la boca y la cachiporra en el suelo, le pregunta a Juan –“De la última jugadita, me debes un dinerillo, fue grande el favor que te hice” – “No te preocupes muchacho, no me olvido, en el próximo trabajito te pago, y si sale bien el que estoy planeando, tendrás un regalito”. La armonía reinaba en ese calabozo. Bueno muchachos dijo el agente “Es hora de dormir. Mañana temprano vendrá el encargado, y es día de fajina”. Un manto de silencio cubrió la comisaría, se apagaron las  luces y los cuatro angelitos soñarán con futuros trabajitos.

SANTIAGO GADEA -Teniente de los 33 Orientales (2ra.parte - 2/5)

   Viendo el ejemplo militar en forma permanente, ya que su prima hermana Maria Julia Pedroso, se casa el 13.09.1806 con Pablo Grane, quien fue Alférez Real de Santo Domingo de Soriano en 1808.-
   José Gervasio Artigas estaba vinculado directamente con la familia Gadea,  dedicado en su juventud a las tareas agrarias, principalmente como baqueano y a la industria de la corambre. La relación entre los Artigas y los Gadea, viene porque el Capitán Martín José Artigas Carrasco fue el padre de: José Gervasio, Martina, José Nicolás y Manuel Fco. Artigas Aznar. La abuela paterna de Santiago Gadea era Doña María Rosa Escobar Carrasco y la abuela de José G. Artigas era Doña Ignacia Xaviera Carrasco.
   Muy joven Santiago Gadea, aún sin cumplir los diecisiete años, el 3 de marzo de 1811, inicia su carrera militar en Soriano a las órdenes de Pedro Viera. Hacía apenas cuatro días que tras el episodio conocido como “Grito de Asencio”, que habrían dado las huestes de Pedro Viera y Venancio Benavides, encontrándose en las márgenes de dicho arroyo, los patriotas al mando de Ramón Fernández tomaron la Ciudad de Mercedes.  En ese año era Virrey de Montevideo Xavier Elio.
  Pedro Viera primero desertará de las filas de Artigas, tan pronto se le presente una oportunidad a sus ansias de independencia y aventura, y muy pronto en 1814 le veremos actuando en los ejércitos de Dorrego y Soler contra el patriarca. Benavides luego, “ha de presentarse a la Junta Revolucionaria solicitando otro destino y la Junta, no reconociendo en él nombre suficiente para contraponer a Artigas en la Banda Oriental lo transfiere con grado de Coronel al ejército de Belgrano, y va marchar al Alto Perú.
    El 4 de abril de 1811, la Villa de Santo Domingo de Soriano, se ve convulsionada con el bombardeo de una escuadra española, la cual fue derrotada por 200 gauchos e indios que se apostaron cuidadosamente en la Villa, al mando de Estanislao Soler.
  Santiago Gadea, fue soldado y oficial de la época de Artigas, formando parte del ejército provincial que el 26 de febrero de 1813, se incorporó al que situaba Montevideo. Cuando es consumada la conquista extranjera, Santiago pasó a vivir en Entre Ríos (RA).
  En la Provincia de Entre Ríos con apenas diecinueve años conoce a quien sería su compañera y madre de sus hijos, Jacinta Palacios hija de Félix Palacios y Ana Islas, oriundos de Entre Ríos.
  A partir de 1813, por instancias de José Artigas, se denomina a la antigua Banda Oriental como parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que llevará el nombre de Provincia Oriental del Río de la Plata, que perduró hasta el año 1828, cuando la Convención Preliminar de Paz separó al Estado Oriental de las Provincias Unidas del Río de la Plata y del Imperio del Brasil.
Como soldado de Artigas participa en la Batalla de Guayabos o de Arerunguá el 11 de enero de 1815, entre las fuerzas federales de José Artigas y las del gobierno argentino, al mando de Manuel Dorrego. La victoria fue de las fuerzas federales. La batalla se originó en el campamento central de Artigas en el arroyo Arerunguá, cerca del río Uruguay. La batalla de Guayabos significó la liberación de la Banda Oriental de la dominación porteña e inició el período de máximo poder de Artigas.
   Casi pronto para viajar a Entre Ríos, Santiago recibe la noticia de la muerte de su querido tío Don Juan Antonio Gadea Escobar, quien fue vecino distinguido de Santo Domingo de Soriano, como Alcalde de 1er.voto de su Cabildo y Capitán de Milicias de Voluntarios de La Colonia. Fallece en Montevideo a la edad de 60 años el 28.12.1812. Este tío fue otros de los ejemplos que tuvo Santiago, para su ingreso a la carrera militar.
   La vida itinerante de Santiago Gadea, entre los años 1813 a 1825 se cumplirá entre la Ciudad de Gualeguaychú y la Villa Santo Domingo de Soriano. Pero la paternidad para Santiago no se hizo esperar y en la Ciudad de Gualeguaychú (Entre Ríos), nacerá su primer hijo varón en el año 1817, que llevará el nombre de Eufemio.
  Eufemio también dedicado a las armas, ocupa un lugar en la lucha armada junto al Cnel. Doroteo Vélez, y en la batalla de las Maulas encuentra su muerte, a la edad de 21 años, el 30.08.1839.
  Continuando con las referencias familiares, en las cuales se apoyaba su espíritu revolucionario, podemos nombrar a su primo hermano Miguel Gadea Salado, militar y político destacado en los tiempos de las luchas por la independencia. Miguel Gadea se suma a la revolución artiguista desde los primeros tiempos y en 1817 fue nombrado comandante militar del Departamento de Soriano. Durante la dominación luso-brasileña fue designado alcalde de primer voto del Cabildo de Soriano. Se incorporó a la revolución liderada por Juan Antonio Lavalleja e hizo toda la Guerra del Brasil, en 1830 regresó a Soriano, donde trabajó como Juez de Paz y miembro de la Junta Inspectora de Escuelas.
  La primera hija mujer de Santiago lleva el nombre de Paula y nace en año  1818.
  Jacinta Palacios, su esposa, se radica en la Villa de Santo Domingo, y en el año 1821, más precisamente el 02.07.1821 nacen sus hijas Alejandra y María Francisca. Ma. Francisca muere tempranamente.
   Apenas convocado para la gesta heroica de la Cruzada Libertadora  nace en Villa Soriano, el 06.03.1824 su hijo Olegario. En ese mismo año su hermano Juan José era integrante de la Sala Capitular del Cabildo de la Villa de Santo Domingo de Soriano.
      Santiago incorporado a la Cruzada Libertadora comandada por Juan Antonio Lavalleja, con el grado de Teniente, desembarcan en la Playa de la Agraciada el 19.abril.1825.
  Luego llegaran a la población de Dolores, el día 23 de abril de 1825, logrando la primera acción de lucha, a puro sable, con las fuerzas de Julián Laguna y Servando Gómez.- Al día siguiente 24 de abril, llegan a la Villa de Santo Domingo de Soriano, siendo recibidos sin ninguna resistencia. El Alcalde de primer voto era Don José Vicente Gallegos, uno de los representantes en el Congreso  Provincial convocado por Artigas el 29.04.1815.- En ese mismo congreso el Poblado de San Salvador estuvo representado por Don Leonardo Fernández.-
    Los capitulares de Villa Soriano, informaron al barón Carlos Federico Lecor, que gobernaba Montevideo, la entrada de las fuerzas libertadoras a Villa Soriano.
    El 30 de mayo de 1825 se encuentra Santiago en el Cuartel General en Santa Lucía con el Grado de Teniente, con un sueldo de cuarenta y cinco pesos. Pero muy pronto al ser ascendido a Capitán tendrá un sueldo de ochenta pesos. Continúa su carrera en la Barra del Pintado o Campamento Barra del Pintado, muy cerca de Florida, a solo tres kilómetros, en el camino reciente denominado “Campamento Barra del Pintado”.

viernes, 7 de enero de 2011

TINO - Capítulo 3 - Su madre en el hospital (3/10)

    De inmediato se decide a enfrentar esta nueva situación,  de inmediato sale a la calle, camina,  en parte corre, para llegar más pronto junto a su madre.
   Todo lo vio inalcanzable, impersonal, nadie lo miraba ni le preguntaba que quería, pero el  decidió  preguntar ¿Dónde está mi madre? La enfermera que lo atendió le dice ¿Quién es tu madre, y como se llama? “ella vive conmigo, le dicen Beba, hoy vino para acá”
    La enfermera nuevamente le hace una pregunta ¿Cuál es tu nombre?, “me llamo Tino”.
   “Quédate por acá, que yo voy a consultar”. Pasado algún rato, regresa la enfermera. Tino salta de su asiento esperando respuesta, que no tarda;  su madre está en control médico ¿La podré ver? Le pregunta Tino? La enfermera le indica  que seguramente por esa mañana no la podrá ver.
   El niño desesperado se larga en llanto,  mirándole a los ojos le dice ¿Qué le pasa a mi mamá, no va  a volver conmigo? ¿Estoy solo, tengo hambre, y mi perro también está solo?
    La enfermera lo toma de la mano,  lo lleva a la cocina del hospital,  donde le solicita a la encargada, que le permita  servirle una taza de leche, con un pan si fuera posible.
   La señora cocinera, le llega al corazón, el llanto de ese niño, que cruda realidad seguramente estaría pasando por su corta vida. ¿Cómo te llamas? “Me dicen Tino”, y “tengo ocho años”. La curiosa interlocutora le vuelve a preguntar ¿tu papá, porque no está contigo?
Vuelve a llorar, se aferra a la taza de leche, y no contesta.
    Ya un poco más tranquilo, se acerca a la cocinera, diciéndole que estaba muy rica, pero… si fuera posible  otra taza. “Está bien”, le contesta la esforzada señora, pero tendrás que ayudarme a barrer la cocina ¿Sabes hacerlo? “En mi casa no se hacía, pero si me enseña”.
   Las lecciones fueron cortas, prácticas, pero muy precisas. Tino tomando entre sus pequeñitas manos la orden recibida, comienza su labor. “Si lo haces bien, te daré un plato de sopa”.
   Una vez finalizada la tarea asignada, se sienta en el suelo  pensando en su madre. “Como haré para verla, que esto es tan grande”. Se hizo de coraje, enfrentando a la cocinera ¿Cómo puedo hacer para ver a mi madre?  “En estos momentos estoy muy ocupada, pero luego de terminar de servir la comida a los enfermos lo averiguaremos”.
   Sigue pensando, sigue pensando volviendo con otra pregunta ¿Si yo le ayudo a repartir la comida, no podré ver a mi madre?  No había duda que ese chico, estaba decidido a llegar hasta la sala, donde estaba internada su mamá.
   “Esta bien le contesta, eso haremos”. Comienza la entrega de los platos de comida, se recorren todo el hospital, pero….. ¿Por que no encontré a mi madre, por ninguna parte? “Lo averiguaremos “le contesta la cocinera. “Quédate en la cocina, que muy pronto te traeré noticias”.
    Han pasado más de una hora. Por fin llega la noticia esperada. “Tu mamá está en el quirófano, y muy pronto la llevaran a sala”.- El niño sin entender de que se trataba pregunta ¿Qué es un quirófano y que le están haciendo? De inmediato pensó la investigadora, - “como  le explico a un niño de ocho años, sin escuela, sin charlas previas con su madre, que es un quirófano”-
   No había ninguna duda, que Tino no se movería de su lado, hasta recibir una explicación. “Bueno, un quirófano es un lugar, donde concurre un médico especializado, que cura las heridas, que en este caso tenía tu mamá”. La verdad que no fueron muy convencedores los detalles recibidos, pero sigue con otra duda, ¿De ese lugar, vuelve a casa? ¿Cuánto tengo que esperar para que mamá, vuelva a trabajar? La cocinera no estaba preparada para tantas preguntas, viendo que muchas de ellas no tenían respuesta. Vaya casualidad, que en el hospital se encontraba una monjita, que venía una vez por semana, de otra localidad, a visitar los enfermos, llevando la palabra de Dios, junto a su amor sin esperar recompensa, pero siempre su voz de aliento al que mas necesitaba.

TINO - Capítulo 2 - Su dificil niñez (2/10)

    Busca por todos los rincones algo de comer, pero es inútil, tendrá que salir a la calle, enfrentar  la dura realidad, que por primera vez tendrá que golpear puertas para pedir  algo de comida.
   Con solo ocho años, descalzo, con un pantaloncito que supo ser azul,  un buzo de color lila, con su mirada triste, pero el corazón lleno de orgullo, que le repite “debo ayudar a mi madre, debo ayudar a mi madre”.
    La calle es cruel, difícil de enfrentar,  dura por momentos, pero intrigante por otro. Luego de caminar toda la mañana, encuentra en la bolsa de basura de una panadería, algunos panes, que por su apariencia eran de varios días.  No importa pensó él, mañana mi madre estará bien, logrando como siempre unas monedas, que serán destinadas a la comida.
    Cuando llega a su vivienda, su desconcierto fue total. Solo lo esperaba su perro Tony, que estaba echado en la puerta. Una vecina cuando lo ve, se acerca, ¿Buscas a tu madre?, “la Beba” decidió ir al hospital, para una mejor atención.

LA ESTANCIA DE DON ADOLF BRAFFER (2da.parte - 2/3)

   Sin darse cuenta, aquella tapera, que los cobijó a su llegada, es hoy un pequeño establecimiento de campo, con las necesidades mínimas para que una familia, con ganas de trabajar, logre objetivos de crecimiento familiar y también un buen pasar económico.
    Con el esfuerzo de ambos, logran sembrar una pequeña parcela de trigo, con un arado de mancera, prestado por el vecino Jacinto. Fue su primera  experiencia del cultivo del cereal. La semilla la habían conseguido de los carreros que trasladaban la cosecha de otros establecimientos, para un acopiador que había en la zona sur.-
   Después de largos meses de espera, la cosecha estaba pronta, y había que recoger el grano.- A mano y con una afilada herramienta, fueron cortando las plantas y ubicándolas en un lugar seguro, de la lluvia.- Luego que termina esa etapa inicial, había que tratar de retirar el grano de la espiga, y luego hacer una molienda muy rudimentaria, a fuerza de golpes, logran tener su propia materia prima, que luego se convertiría en pan.-
  El pequeño Adolf, gateaba y recorría parte del establecimiento, haciendo sus primeros reconocimientos, de lo que sería a futuro su propiedad.-
   Muy pronto pasó a ser un lugar de referencia, la granja de Henrich Blaffert, “el alemancito”, como todos lo llamaban.- Todo viajero que pasaba cerca del lugar, llegaba a visitarlo, y a comprar manteca, quesos, dulces, y una exquisita torta alemana, que la joven Magdalena amasaba con sus propias manos y cocinaba en un pintoresco horno de barro. Toda la materia prima, era de su granja. Como todo emigrante luchador, Henrich, decide ampliar la extensión de su chacra, y había un vecino que tenía intenciones de cambiarse de zona, y él le propone comprar su chacra.-
   Amistoso, responsable, y derecho en sus negocios, se había hecho querer, con todos aquellos que en un radio de 10 kilómetros tenían sus chacritas.- El 28 de setiembre de1874, su hijo cumple cinco años, y decide hacer una pequeña reunión en su granja.-  Su esposa Magdalena, guardaba en secreto, la llegada de otro hijo, y ese día, dio la noticia a Henrich, y a todos los amigos.-
    A primera horas del día Henrich carnea un lechón, que lo había reservado para una ocasión especial.- Magdalena, prepara pan casero, torta alemana, y un licor que habían comprado a un vendedor ambulante, sería lo que esta familia ofrecería a sus amistades.-
   Su primer vecino y amigo Jacinto Dos Santos, estaba muy enfermo. Él le pidió que si  moría, no dejara desamparada a su esposa y tres hijos.- Lento en su andar, sin poder andar a caballo, y la mirada triste, espera con resignación la llamada del Señor.-
   En enero de 1875, fallece Dos Santos, y su familia, se apoya incondicionalmente al joven matrimonio alemán, que los recibe con los brazos extendidos, para devolver en parte los favores que ellos habían hecho, desde el primer momento que se conocieron.   Los trabajos en la granja de Henrich, aumentaban, se incorporaban nuevos emprendimientos y tenía necesidad de ayuda, no solamente para él, sino para su esposa que estaba al cuidado de Adolf, y muy pronto el nacimiento de su nuevo hijo.- Deciden hablar con la señora de Dos Santos, y le proponen que se traslade toda su familia a su establecimiento,  trabajen para ellos, vivan en familia, y a su vez compartían los proyectos que muy pronto se harían realidad.
  Esto significó una ampliación edilicia en el establecimiento, y de inmediato se puso a trabajar, con la ayuda de los chicos de Dos Santos, y prepararon una sencilla vivienda, que llamaron “Nuestro Refugio” y se encontraba muy cerca de la choza de los jóvenes alemanes.-
  En agradecimiento Dominga Pereira, la esposa de Dos Santos, decide trasladar todas sus pertenencias, herramientas y ganado para  su nuevo hogar.   El 21 de marzo de 1975, nace una niña, que deciden llamarla Heidi.
   Los chicos de Jacinto, eran tres varones, de 18, 16 y 14 años, que con la fuerza de su juventud, fueron la mano derecha que tuvo Henrich en su establecimiento.-
   Se sigue agrandando su propiedad, porque en un acuerdo con Dominga Pereira,  le compra la chacra que junto a su esposo, tenían a orillas  del arroyo.-
   Había necesidad de tener un vehículo en que movilizarse, y en que trasladar parte de su producción.  Decide comprar una carreta, que estaba en venta en la casa de un vecino.- Se eligieron los dos caballos mejor preparados para prender a la carreta
    Generalmente una vez por mes, se cargaba la carreta con la producción de la granja,  manteca, queso, huevos, verduras, frutas, dulces, etc., y salían a vender a todos los establecimientos de la zona, e incluso, llegaban hasta la Villa mas cercana.
   Este matrimonio de jóvenes alemanes con treinta y veintiocho años respectivamente, había adquirido una experiencia, que se aseguraban un futuro, para ellos y sus hijos, muy promisorio.-
  Nunca más tuvieron noticias, de la familia que había quedado en Alemania, como padres y hermanos.-
  Los años pasaban muy rápidamente, y el 28 de setiembre de 1884, el pequeño Adolf, cumple sus quince años, y la niña Heide ya tiene nueve años cumplidos.- Toda una familia respetable, y en estos momentos, una muy buena posición económica.-
  Adolf, niño de ojos celestes, muy vivaces, de mirada pícara y llena de misterios.- Su amor por la tierra, y las cosas del campo, comienzan cuando apenas tenía uso de razón.-
   Una mañana de febrero de 1885, llega al establecimiento una carreta, viajaba en ella una familia, que andaba recorriendo la campaña, y que en una pulpería que llegaron de paso, le informaron de la existencia de la granja de Henrich.-
  Esta familia de apellido Panzer, era también de descendencia alemana, y con ellos viajaba su hija mayor de  catorce años que llamaban Berta.-
       Berta, de cabellos ondulados rubios, ojos grises, enseguida puso su mirada en el joven Adolf.-
  Era toda una alegría la llegada de esta familia, y Henrich, les pidió porque no se quedaban algunos días,  recorrían  el campo, y conocían bien de cerca, el trabajo que él había forjado en apenas dieciséis años.-
  Por las noches se reunían alrededor de una mesa, donde contaban sus experiencias, sus vidas, y porque no, mirar el futuro.- El Sr. Panzer era pastor de una iglesia alemana, y recorría la campaña llevando la palabra de Dios, y realizaba algunos oficios religiosos, como confirmaciones, bautismos y casamientos.-
  Pero, su condición de pastor, no se hizo esperar.- Los jóvenes Adolf y Berta, se habían enamorado y decidieron casarse.-
   Sus padres en común acuerdo, deciden apoyar a estos jóvenes, y comienzan los preparativos de la boda.- El 21 de marzo de 1885, cuando la niña Heidi cumplía sus diez años, se realiza la boda.-
Fiesta a lo grande en lo de Henrich Braffert.- Buena comida, música, baile, y la ceremonia religiosa fue realizada por el padre de la novia el Pastor Josef Panzer.-

LA HERENCIA DEL TIO PASCUAL( 5ta. y final)

   En esos momentos la ventana del cuarto del fondo se abre bruscamente, ingresando desde el patio, un enfurecido gato negro que pasa velozmente por la sala.

 Sofía - ¿Y ese gato de donde salió? Es parecido al gato de la vecina, pero el de ella, murió el año pasado.
 Antonio – Si no era él, muy parecido, tenía una mancha blanca en el lomo, igual al de la vecina.
 José – No debemos dispersarnos, concentrémonos en el argumento del borrador del tío.

   El gato vuelve a pasar por la sala, y se retira de la casa por la ventana por donde entró.

 Antonio - ¡Nuevamente ese gato! Hoy no habrá quien duerma en esta casa, solamente  falta que nos visite un fantasma.
 Sofía – Si hablas así, muy pronto el espíritu de doña Juanita nos visitará como el año pasado.
José – Según leía en el libro “Fantasmas amigables”, muchas veces los fantasmas que están molestos por algo, se dejan ver como animales  domésticos.
Martina – No continúes con esos temas José, que nos estamos poniendo nerviosos, …POR FAVOR… (Gritando muy fuerte)

   Martina que hasta ahora mantenía la calma, y daba un tope de sobriedad a la reunión, comienza a girar alrededor de la mesa, con las manos en alto. En una mano  el testamento y en la otra un ramito de flores que estaba sobre la mesa.
  Una vez más calma les dice:

  Martina - ¡Se callan por favor! Vamos a terminar todos en una casa de salud, y otros en el cementerio.

   En esos momentos cae al suelo un crucifijo que estaba colgado en la pared de la chimenea, el reloj da las campanadas de las dos de la madrugada, y el timbre del teléfono suena dos veces.
   Nuevamente el suspenso atrapó a estos cinco integrantes de la casa, que solamente les interesaba escuchar, que parte de la herencia les correspondía a ellos.

   Pedro - ¿Atiendo el teléfono?
   José – De ninguna manera, levanta el crucifijo que era de la abuela, y colócalo en su lugar.
   Pedro – ¡Imposible Don José, quedó averiado, y el arito de colgar no lo tiene.-
   José – Bueno, guárdalo en la biblioteca.
  
  El teléfono no deja de sonar, con una insistencia fuera de lo común. Ese timbre logra poner nerviosos a los asistentes.

   José - ¡Por favor Pedro! Atienda ese teléfono.
    Pedro – Como no señor, lo que Ud. disponga.
 
   Con paso firme, decidido a manejar la situación con inteligencia levanta el auricular:

   Pedro - ¿Hable claro, y pronto? , no tenemos tiempo que perder.
   Voz de la llamada – Hola Pedro, soy el Padre Ramón, de la parroquia Cristo Rey, del barrio “La medallita milagrosa”.
   Pedro – Si padre, en que puedo servirle.
   Padre Ramón – Quiero aclararles que yo soy amigo personal de vuestro tío Pascual. Un hombre de bien, y excelente contribuyente para nuestra parroquia.
   Pedro - ¿Por qué nos dice eso padre?
  Padre Ramón – Ha llegado a  mis oídos, vuestra desconfianza de la  amistad con Pascual.
  Pedro – Ud. está juzgando equivocado, el pensamiento de los hermanos Cimadevilla.
  Padre Ramón – Mañana personalmente visitaré vuestro domicilio, buenas noches.
  Sofía – Hoy estamos de punto, cualquiera se mete en nuestra vida privada, terminemos con toda esta fantochada.
  Antonio – ¡Hay un fantasma en esta casa!, o se olvidaron que el Padre Ramón, falleció hace dos meses, y no era párroco de Cristo Rey, sino de la capillita de Santa Teresita.
  José – Bueno, bueno, si debemos pasar por todas estos sacrilegios, para llegar a la verdad del testamento de nuestro tío, lo aceptamos con resignación.

  Martina, les pidió tranquilidad y continuará con la lectura.

   Capítulo 8 -  El veinticinco por ciento de mi fortuna, la deben dividir entre mis colaboradores directos.
  Capitulo 9 – El veinte por ciento de mi fortuna se entregará a la parroquia donde fui bautizado y el cinco por ciento restantes a mis sobrinos.

   Sofía - ¡Pero que viejo crápula! Con la limosna que nos tira. ¡Justamente a  nosotros que somos de su propia sangre!
  Antonio - ¡Debe tener sus facultades mentales alteradas!
  José – Debemos tener paciencia, esto es sólo el borrador, talvez recapacite y modifique los porcentajes.

   Martina - ¡Un momento! En la parte posterior tiene otros comentarios, que a lo mejor nos aclaran algo. Ellos dicen:

    “No deben olvidar mis sobrinos, que de acuerdo a sus conductas de integración familiar,  relacionamiento y afinidad para conmigo, los valores antes expuestos pueden modificarse e inclusive llegar al cien por ciento. Pero… de lo contrario, también pueden llegar a cero.”

   Sofía - ¡Qué se cree este tipo! Que nos va a tener atados como niños, haciendo bien los deberes.
   Martina – Yo creo, que no debemos exagerar. Debemos tener la mejor imagen para el tío, visitarlo, hacerle alguna tarea, invitarlo a cenar con nosotros, en fin lo que se dice buena letra.
  José – ¡Tú disculpa Martina! Con mis setenta y ocho años no voy a perder la dignidad de rebajarme por unos simples pesitos.

   Jocosamente Antonio dice:

  Antonio – Lo puedo invitar a jugar a las cartas, a pasear su perro por el parque, en fin alguna otra pelotudés – perdón por el improperio – que ridículos nos ponemos por una posible herencia.    
    Martina – A mi me parece que lo primero es hablar con él, sentarnos a charlar como  personas civilizadas, y luego tomar decisiones.
   Sofía – El recuerdo que yo tengo del tío Pascual, fue cuando murió papá, que trajo un ridículo ramos de flores.
   José – Creo que estamos en un círculo vicioso, haciendo conjeturas fuera de lugar, en realidad ¿De que era propietario el tío?
   Antonio - ¡Yo no lo sé!
  Martina - ¡Perdón! La casa donde vivía no se la arrendaba al turco de la funeraria.
  Sofía - ¡Tienes razón! Ahora que hago memoria, aquella casita que iba en el verano, nos habían comentado que pertenecía a la familia de su finada esposa.
  
   Aquella densa lectura que habían tenido que soportar, sólo les traía dudas. ¿Qué capital o propiedad tenía el tío? ¿Para eso, habían pasado una noche en vela, que ya eran las tres de la mañana?
    En esos momentos se escucha que alguien ingresa por debajo de la puerta de calle un nuevo sobre.
  
Martina – Pedro, ¿Puedes traer ese sobre?
 Pedro -  ¡Por supuesto! Intuyo que será otra desilusión, como las otras que hemos pasado. Ya no creo más nada.

   Pedro entrega el sobre a señor José, quien decide esperar unos minutos para abrirlo.
   Nadie quería darse por vencido, y decidieron apelar a la criteriosidad del viejo Pedro, que tantos años compartió, lo bueno y lo malo de la familia Cimadevilla.

  José – Antes de abrir el sobre, queremos ponerte en un compromiso Pedro. ¿Qué opinas de toda esta situación?

     El viejo mayordomo estaba muy cansado, y sentó en su sillón.-
    La trasnochada lo había dejado un poco perezoso. Se levantó lentamente de su cómoda situación, se refriega los ojos con sus manos, se despereza y a paso lento se dirige a la mesa.

  Pedro – Hubo algunas partes de la lectura que no las recuerdo, pero…
  Antonio - ¡Por favor Pedro! Es necesario conocer tu opinión en esto. Tú eres parte de esta familia, y si todo sale bien, también te verás beneficiado.
  Pedro – A mi edad no me interesa lo material. Yo conocía a vuestro tío Pascual. Era considerada un poco tacaño. Jamás supe que vuestros padres, recibieran un obsequio de parte de él.

    En esos momentos se abre la puerta de calle, ingresando un señor de barba blanca, muy espesa, trayendo un ramo de flores en su mano derecha.

  Nuevo visitante – Buenas noches señores, estén con Dios.
  José - ¿Quién es Ud. y que quiere?
  Nuevo visitante – Tengo que pedir disculpas por la interrupción de vuestra velada nocturna. Soy el notario Salvatierra, y fui enviado por su tío Pascual.
  Sofía - ¿Ud. viene por el testamento?
  Salvatierra - ¡Ah me olvidaba! El ramo de flores se los envía el tío.
  Sofía - ¡Perdón Sr. Salvatierra! Ud no me escuchó, que hay del testamento del tío Pascual.
  Salvatierra – Veo que va muy de prisa Srta. Sofía, tenemos toda la noche para conversar de ese testamento. Debo pasar por el baño, si me lo permiten.
  Antonio – Queda al fondo del pasillo, a su izquierda.
 Salvatierra – Muchas gracias, pero ya lo conozco
  Antonio - ¡Cómo! Si Ud. nunca ha estado en nuestra casa.
  Salvatierra Me lo indicó vuestro tío Pascual, antes de venir.
 
    El extraño visitante se dirige con paso firme en dirección al baño.- Pasaron varios minutos, y la curiosidad se apodera de la familia Cimadevilla. ¿por qué demora el señor Salvatierra?

  José – A ver que pasa en el baño, que demora tanto.¡ Pedro vaya por él!
   Pedro - ¡Otra vez se han burlado de nosotros, se ha esfumado este hombre, y no dejó ni rastro!

    Ya eran demasiadas irregularidades por esta noche, dejando atrás hechos que no tenían explicación, por lo menos para ellos. Decidieron seguir escuchando la reflexión de Pedro, y no leer la nueva nota que había llegado.
 
  Martina – Hace más de siete horas que estamos con este tema, te pedimos una reflexión, de la que podamos tomarla como referencia.
  Pedro - ¡Hay, hay! En mi cabeza se entrelazan fechas, momentos de mucha tristeza, angustias, y para colmo no tengo ningún familiar directo para comentarlas.
  Sofía – ¡Eso no interesa ahora Pedro! Nosotros queremos analizar la situación que hoy estamos viviendo.
 José – Dale Pedro, habla por favor.
 Pedro – Ahora que hago memoria, en el verano del año pasado, ¿No fuimos a un entierro?
  Martina - ¡Creo que sí!, y eso que tiene que ver
 Pedro – Tiene que ver, y mucho

   ¿Por qué? , preguntaron todos.

  Pedro – Porque si mal no recuerdo, era el entierro del tío Pascual.

  Aquella noticia cayó como una bomba en los hermanos Cimadevilla. Un manto de silencio de apoderó por unos minutos en la sala. Luego…..

  José – Alguien participó de esta macabra idea de la carta y el testamento, y nosotros nos hicimos llevar por la codicia
  Antonio – Después de todo, nunca precisamos de la ayuda económica ni de parientes, ni allegados.
   Martina - ¡Debemos analizar  por un instante! Si todos sabíamos bien que en ese verano, participamos del velorio y entierro del tío, ¿ Quién nubló  nuestra mente, que nos dejamos llevar por ese papelucho?
  José –Tiene razón Martina, hemos sido engañados en nuestra buena fe, pero a la vez nos quedó una enseñanza: “no debemos perder nuestra razón y nuestra línea de conducta, ante una situación o planteamiento dudoso.”
  Sofía – Yo por ser la más joven de los cuatro, los invito a cerrar este dudoso capítulo de nuestras vidas. Terminemos de cenar el exquisito pollo al horno, preparado por Pedro, y que esto nos sirva de ejemplo en el futuro.

   De esta forma los hermanos Cimadevilla, se sentaron nuevamente a la mesa, comieron el rico pollo, tomaron vino, se rieron, se jugaron bromas, y Pedro fue invitado para cenar con ellos.