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martes, 8 de noviembre de 2011

HOLA, ¿QUIÉN LLAMA?, DEJE SU MENSAJE

        La luna jugueteaba con las nubes picaronas, y el curioso perro Merlín, de Doña Pepa se dedicaba a torear al gato de la vecina Rosita.
  Todo indicaba que ella tendría un sueño reparador, sin sobresaltos, y lleno de bonitos recuerdos, que le habían quedado pendientes en la noche anterior.
   Los gritos frenéticos del gato de la vecina, despertó a su dueña, que sin dudar un instante, comenzó a lanzarle al perro Merlín lo que tuviera a su alcance.
   Era media noche. Don José que ya llevaba más de dos horas de sueño, interviene de mediador en el altercado vecinal.
   ¡Deben llamar a la policía! Indicaba la vecina Margarita, cuando un proyectil golpeó su techo, por la mala puntería de la dueña del gato.
   Don Pancho, un viejo vecino de la media cuadra, no podía creer que dos insignificantes animalitos causaran tanto revuelo.-
   Doña Juana, la costurera, estaba levantada escuchando como siempre la audición de radio. ¡Esos gritos no me dejan concentrar! “Llamaré a la radio para que la audiencia dé una solución”.
   Inmediatamente media población participaba del conflicto vecinal.
   González un sereno de la Terminal, dijo –“Yo opino, que son sus dueños quienes deben resolver este problema”
  Matilde, que estaba de guardia en el hospital, opinaba que la policía debía intervenir.-
   Patricia, una joven estudiante, le parecía que se le diera intervención a la Sociedad protectora de animales”.
   Un grupo de chicos que preparaban sus maletas para una excursión estudiantil, decidieron ir todos al barrio para calmar a esos animalitos.-
   Seguía sonando el teléfono en la radio, y al aire se escuchaban innumerables planteamientos y variadas soluciones al problema.-
   Todo hacía pensar que estas dos vecinas estarían tomadas de sus cabellos, y a golpes de puños resolverían este altercado de sus mascotas.
   Una vecina del hospital, llama a la guardia, para que se haga presente en el lugar, por si algunas de las dos señoras estaban heridas.-
    Entre tanto un policía que hacía la recorrida de rutina, escuchaba por su auricular,  los pedidos de auxilio de una población.
  El único que siguió escuchando el programa fue don Braulio, quien sacaba sus propias conclusiones: ¿Esto será cierto?.Tal vez esta noche  comenzara un nuevo programa de ficción.
   Se acerca al teléfono e intenta llamar al programa. Le da ocupado. Intenta nuevamente y sigue ocupado. ¡Qué increíble! ¡Cómo charla la gente por la noche.!
   La preocupación sigue en aumento, primero por el destino del perro y el gato, y segundo ver como sería el encuentro de aquellas dos conocidas vecinas.
  Desde los barrios más alejados estaban enganchados con el problemático conflicto, gracias que sus inquietudes se podían oír gracias a un medio de comunicación.-
  La prima hermana de Rosita, decía que era un gato mimoso, y que el terrible Merlín, lo tenía acosado.
  Todo un drama para la señora del carnicero, que se lo había regalado desde muy pequeño, apenas abría los ojos.
   El policía que había escuchado por la radio semejante revuelo, concurre a la seccional más próxima, para pedir apoyo.
   Del hospital sale una ambulancia con la sirena abierta para llegar más pronto, y socorrer a las vecinas heridas.
   Ya estaban enteradas las damas de la Asociación  protectora de  animales, y estaban en contacto para tomar una decisión.-
   El teléfono de la radio sigue ocupado, pero la responsable del programa llama a la solidaridad, para concurrir al domicilio de los damnificados.-
   Era la una de la madrugada. En pocos minutos más un grupo de personas muy importante, la policía, la ambulancia, los jóvenes estudiantes y las damas de la asociación llegan al lugar.-
   Sin organizar el rescate, impetuosamente ingresan al patio lindero de ambas vecinas.-
   ¡Sorpresa!. El gato jugaba con el perro Merlín, ¿Y las vecinas?
  A pocos metros de donde jugaban estas fieles mascotas, bajo un corredor y sentadas junto a una mesa, estaban Pepa y Rosita.-
  Más sorpresa aún cuando escuchan que había una radio encendida.-
  La policía les pregunta: ¿Qué está pasando aquí? La respuesta no se dejó esperar y doña Pepa dijo: “Aquí nada mi comisario, pero parece, según el programa de medianoche, que en un barrio de esta ciudad, hay una soberbia trifulca de vecinos por culpa de unas mascotitas”.
  

  

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