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viernes, 7 de enero de 2011

LA ESTANCIA DE DON ADOLF BRAFFER (2da.parte - 2/3)

   Sin darse cuenta, aquella tapera, que los cobijó a su llegada, es hoy un pequeño establecimiento de campo, con las necesidades mínimas para que una familia, con ganas de trabajar, logre objetivos de crecimiento familiar y también un buen pasar económico.
    Con el esfuerzo de ambos, logran sembrar una pequeña parcela de trigo, con un arado de mancera, prestado por el vecino Jacinto. Fue su primera  experiencia del cultivo del cereal. La semilla la habían conseguido de los carreros que trasladaban la cosecha de otros establecimientos, para un acopiador que había en la zona sur.-
   Después de largos meses de espera, la cosecha estaba pronta, y había que recoger el grano.- A mano y con una afilada herramienta, fueron cortando las plantas y ubicándolas en un lugar seguro, de la lluvia.- Luego que termina esa etapa inicial, había que tratar de retirar el grano de la espiga, y luego hacer una molienda muy rudimentaria, a fuerza de golpes, logran tener su propia materia prima, que luego se convertiría en pan.-
  El pequeño Adolf, gateaba y recorría parte del establecimiento, haciendo sus primeros reconocimientos, de lo que sería a futuro su propiedad.-
   Muy pronto pasó a ser un lugar de referencia, la granja de Henrich Blaffert, “el alemancito”, como todos lo llamaban.- Todo viajero que pasaba cerca del lugar, llegaba a visitarlo, y a comprar manteca, quesos, dulces, y una exquisita torta alemana, que la joven Magdalena amasaba con sus propias manos y cocinaba en un pintoresco horno de barro. Toda la materia prima, era de su granja. Como todo emigrante luchador, Henrich, decide ampliar la extensión de su chacra, y había un vecino que tenía intenciones de cambiarse de zona, y él le propone comprar su chacra.-
   Amistoso, responsable, y derecho en sus negocios, se había hecho querer, con todos aquellos que en un radio de 10 kilómetros tenían sus chacritas.- El 28 de setiembre de1874, su hijo cumple cinco años, y decide hacer una pequeña reunión en su granja.-  Su esposa Magdalena, guardaba en secreto, la llegada de otro hijo, y ese día, dio la noticia a Henrich, y a todos los amigos.-
    A primera horas del día Henrich carnea un lechón, que lo había reservado para una ocasión especial.- Magdalena, prepara pan casero, torta alemana, y un licor que habían comprado a un vendedor ambulante, sería lo que esta familia ofrecería a sus amistades.-
   Su primer vecino y amigo Jacinto Dos Santos, estaba muy enfermo. Él le pidió que si  moría, no dejara desamparada a su esposa y tres hijos.- Lento en su andar, sin poder andar a caballo, y la mirada triste, espera con resignación la llamada del Señor.-
   En enero de 1875, fallece Dos Santos, y su familia, se apoya incondicionalmente al joven matrimonio alemán, que los recibe con los brazos extendidos, para devolver en parte los favores que ellos habían hecho, desde el primer momento que se conocieron.   Los trabajos en la granja de Henrich, aumentaban, se incorporaban nuevos emprendimientos y tenía necesidad de ayuda, no solamente para él, sino para su esposa que estaba al cuidado de Adolf, y muy pronto el nacimiento de su nuevo hijo.- Deciden hablar con la señora de Dos Santos, y le proponen que se traslade toda su familia a su establecimiento,  trabajen para ellos, vivan en familia, y a su vez compartían los proyectos que muy pronto se harían realidad.
  Esto significó una ampliación edilicia en el establecimiento, y de inmediato se puso a trabajar, con la ayuda de los chicos de Dos Santos, y prepararon una sencilla vivienda, que llamaron “Nuestro Refugio” y se encontraba muy cerca de la choza de los jóvenes alemanes.-
  En agradecimiento Dominga Pereira, la esposa de Dos Santos, decide trasladar todas sus pertenencias, herramientas y ganado para  su nuevo hogar.   El 21 de marzo de 1975, nace una niña, que deciden llamarla Heidi.
   Los chicos de Jacinto, eran tres varones, de 18, 16 y 14 años, que con la fuerza de su juventud, fueron la mano derecha que tuvo Henrich en su establecimiento.-
   Se sigue agrandando su propiedad, porque en un acuerdo con Dominga Pereira,  le compra la chacra que junto a su esposo, tenían a orillas  del arroyo.-
   Había necesidad de tener un vehículo en que movilizarse, y en que trasladar parte de su producción.  Decide comprar una carreta, que estaba en venta en la casa de un vecino.- Se eligieron los dos caballos mejor preparados para prender a la carreta
    Generalmente una vez por mes, se cargaba la carreta con la producción de la granja,  manteca, queso, huevos, verduras, frutas, dulces, etc., y salían a vender a todos los establecimientos de la zona, e incluso, llegaban hasta la Villa mas cercana.
   Este matrimonio de jóvenes alemanes con treinta y veintiocho años respectivamente, había adquirido una experiencia, que se aseguraban un futuro, para ellos y sus hijos, muy promisorio.-
  Nunca más tuvieron noticias, de la familia que había quedado en Alemania, como padres y hermanos.-
  Los años pasaban muy rápidamente, y el 28 de setiembre de 1884, el pequeño Adolf, cumple sus quince años, y la niña Heide ya tiene nueve años cumplidos.- Toda una familia respetable, y en estos momentos, una muy buena posición económica.-
  Adolf, niño de ojos celestes, muy vivaces, de mirada pícara y llena de misterios.- Su amor por la tierra, y las cosas del campo, comienzan cuando apenas tenía uso de razón.-
   Una mañana de febrero de 1885, llega al establecimiento una carreta, viajaba en ella una familia, que andaba recorriendo la campaña, y que en una pulpería que llegaron de paso, le informaron de la existencia de la granja de Henrich.-
  Esta familia de apellido Panzer, era también de descendencia alemana, y con ellos viajaba su hija mayor de  catorce años que llamaban Berta.-
       Berta, de cabellos ondulados rubios, ojos grises, enseguida puso su mirada en el joven Adolf.-
  Era toda una alegría la llegada de esta familia, y Henrich, les pidió porque no se quedaban algunos días,  recorrían  el campo, y conocían bien de cerca, el trabajo que él había forjado en apenas dieciséis años.-
  Por las noches se reunían alrededor de una mesa, donde contaban sus experiencias, sus vidas, y porque no, mirar el futuro.- El Sr. Panzer era pastor de una iglesia alemana, y recorría la campaña llevando la palabra de Dios, y realizaba algunos oficios religiosos, como confirmaciones, bautismos y casamientos.-
  Pero, su condición de pastor, no se hizo esperar.- Los jóvenes Adolf y Berta, se habían enamorado y decidieron casarse.-
   Sus padres en común acuerdo, deciden apoyar a estos jóvenes, y comienzan los preparativos de la boda.- El 21 de marzo de 1885, cuando la niña Heidi cumplía sus diez años, se realiza la boda.-
Fiesta a lo grande en lo de Henrich Braffert.- Buena comida, música, baile, y la ceremonia religiosa fue realizada por el padre de la novia el Pastor Josef Panzer.-

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