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miércoles, 27 de octubre de 2010

CARTA A MI AMADA

    Aquella noche cuando te conocí, estalló mi corazón en mil pedazos. Tus negros ojos azabaches fueron como una puñalada de ternura sin fin. Como no decidirme a escribirte lo que hoy estoy sintiendo, si mis noches se hacen interminables pensando cuando te volveré a ver. Cada paloma que vuela pienso que regresas, cada flor que contemplo te veo a ti.
   Aún resuenan en mis oídos tus dulces palabras. Qué más le puedo pedir a la vida, que tú seas mi amada.  Tú tersa piel que logré acariciar por un instante, representaron para mí los pétalos de una rosa,  mojados por el rocío.
  Piensa un instante, que curioso es el destino, cuando une a dos almas gemelas. Porque eso somos tú y yo.
  Cada minuto de mis días, se vuelven horas esperando nuestro encuentro. No dudes en expresar tus sentimientos, porque ellos representan tu felicidad. Qué digo, nuestra felicidad. Aquel perfume que embriagó mi espíritu, aún lo mantengo intacto en mi pañuelo blanco.
  No me perdonaría jamás, si cuanto tú leas esta carta vibraras en la misma sintonía, que tengo yo cuando la escribo.
  Cierra tus bellos ojos, y pasarán por tu memoria como una película,  nuestras futuras vidas en común.  Miro sutilmente mi reloj, que marca la hora exacta que fue nuestro encuentro hace apenas una semana.
   Te llenaré de besos, te acariciaré tus mejillas, y apretaré fuertemente tus manos entre las mías. No quiero que nunca más nos separemos, solamente la muerte. Pienso en un largo paseo por la orilla del arroyo, contemplando las cristalinas aguas que no pierden su cauce. De la misma forma nuestras vidas deben encontrar el suyo, y una larga y exquisita noche sellará nuestro amor eterno.
   Tantas cosas podría decirte que mi corazón me dicta. Pero solamente para ti es una escritura. No quiero pasar más tiempo, no quiero seguir sufriendo, quiero demostrarte en hechos lo que mi corazón me exige.
   Una semana es poco tiempo, pero para los que se aman y no se encuentran es una eternidad.
   Con ansias espero ese encuentro. Con ansias me imagino tu aroma. Con ansias preparo mis labios para comerte a besos, y nunca más separarnos.
  Ya está, no falta nada, muy pronto el duende del amor se posará sobre nosotros, y en esos momentos una luz maravillosa alumbrará nuestro destino.
   Gracias por ser como eres. Junto a esta carta te envío un jazmín. Es sencillo como tú, pero gracias a su fragancia me duermo pensando en ti.
    Hasta muy pronto, un beso de corazón, tu amado.
 
  
 

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