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viernes, 5 de noviembre de 2010

¿PORQUÉ LLORA LA DAMA?


    Cuando aquella dama caminaba por la calle, todo se paralizaba a su paso, dejando una suave brisa de su perfume francés,  y la mirada penetrante de sus ojos negros.
  ¿Quién era esa dama misteriosa? . Los  niños admiraban su elegancia, observando con curiosidad su larga cabellera rubia, sujeta con espectacular broche de oro, que seguramente pertenecía a sus ancestros
   Envidiada por todas las damas de la población, tejiendo jugosas historias de la vida amorosa de la dama llorona. Aquellos que la conocieron desde muy joven, comentan entre sus amistades, los variados candidatos que supieron frenar sus impulsos frenéticos de la juventud.
   Nunca perdió su elegancia, ni dejó de lado su condición de dama de la aristocracia. Las enseñanzas de su difunta madre las expresa a su paso, saludando respetuosamente con una sonrisa sin discriminación de valores y credos.
   Rigurosamente y sin dudar un instante ingresa al templo a rezar su rosario diario, dejando una rosa blanca en la imagen de San Antonio. Nunca falta un niño curioso que observa con atención sus clásicos movimientos de todos los días.
   Esa tarde todo sería diferente. Como todos los días aquella dama comienza su caminata diaria, llegando a la plaza del pueblo, donde con delicada presencia pueblerina se sienta en uno de los bancos laterales. Aquel niño que seguía con curiosidad todos los días a la misteriosa dama, se acerca a ella con paso lento, pero decidido.
    Cuando llega a su lado, la encuentra llorando. ¿Por qué llora señora? Le pregunta el niño. Con un delicado movimiento retira de su pequeño bolso, un pañuelo. Lentos movimientos acordes a su edad, se seca las lágrimas, toma de la mano al niño diciéndole: ¿Qué edad tienes? El pequeño curioso, le parecía mentira tener la posibilidad de hablar con aquella dama, que durante tanto tiempo observaba con atención.
   “Tengo once años señora, y soy el mayor de mis cuatro hermanos” “Mi padre murió cuando yo tenía nueve años, y mi madre tuvo que salir a trabajar de doméstica”.
   Aquella dama observaba y escuchaba atentamente la fría realidad de este pequeño. Sin lugar a dudas, se iniciaba una buena química entre dos seres marcados por el destino.
  “Hoy es mi cumpleaños número setenta, y Dios me mandó un ángel” Nuevamente las lágrimas surgieron espontáneamente en aquella dama. El niño seguía con la curiosidad de las lágrimas derramadas en su presencia. ¿Qué pasa señora? “Te voy a contar un secreto que llevo guardado durante muchos años”.
   “Aunque tú no lo creas yo también fui joven. Nos enamoramos con un sueño en común: tener hijos. Nuestro amor era profundo, y pensado para toda la vida.  Había pasado la noche más feliz de mi vida, cuando inesperadamente Dios me lo arrebató. Nada fue igual desde aquel momento, no pudiendo evitar el llanto cuando veo un niño. En cada uno de ellos veo aquel que soñamos, y no pudo ser”
    El niño no podía dejar de mirarla fija a los ojos,  guardando celosamente un secreto que por primera vez era revelado con tanta veracidad.

1 comentario:

  1. Mario:
    Desde la presentación del blog todo es exquisito, he leído "Quiero ser Presidente" "Porqué llora la Dama" y algunos poemas y me han encantado, todo está escrito con mucho sentimiento y su lectura es muy fácil y agradable.
    Espero leer el final de las dos historias.
    Felicitaciones desde Lima, Perú.
    Unba amiga rotaria
    Susy de Navarro

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